poema de amor: soñando

Mis deseos

Empezar a escribir es como enfrentarse a un lienzo en blanco donde, poco a poco, las palabras van tomando el color del que lo va leyendo guiado por la mano del que lo va narrando. Mi color favorito es la pasión del rojo pasando por el amor del rosa, bajando al suelo con la esperanza del verde y subiendo al cielo con el azul de los sueños y entre ellos enlazaré todas las tonalidades tejiendo palabras: soñadas, sufridas, deseadas, criticas, apasionadas, sentidas, amadas... a veces imaginadas a veces vividas, pero siempre, siempre ... ¡con amor tejidas!


martes, 5 de mayo de 2015

Poema de amor: Algún día






Algún día



¿Cuándo?... ¿Cuándo?... ¿Cuándo?...

al tiempo preguntando,

y las horas anhelando,

para mirarnos a los ojos,

y sin tapujos ni miedos,

 unir nuestros labios,

al decirnos: -te amo,-- te quiero.



¿Dónde?... ¿Donde?... ¿Donde?...

en cada esquina preguntando,

no recuerdo deseando

en qué lugar encontrarnos,

y sin temores ni reparos,

allí mismo besarnos,

al decirnos: -te quiero --te amo.



Hoy por el ayer, el azar vino a vernos,

y después  de tantos sueños,

sin palabras quedarnos,

olvidando el te amo, olvidando el te quiero,

y solo oírnos, lejanos, como ecos:

-Hola ¿Cómo estás?

-- Bien y tú

-muy bien

--Bueno, adiós

-Hasta luego.



Y de vuelta a la rutina,

continuaremos soñando:

 ¿Cuándo poder amarnos?,

 ¿Dónde será el encuentro?.

Y entre sueño y sueño,

 soñando...

¿En qué lugar?, ¿En qué tiempo?




lunes, 4 de mayo de 2015

Poema amor: Mi soñado hijo Autista







Mi soñado hijo Autista


Prólogo


 No siempre lo soñado,
es mejor que la realidad,

hay realidades que,
obligan a estar soñando,
obligan, a soñar.
Pero si anhelas

cambiar la realidad,
debes dejar de soñar,
luchar porque tus sueños
se hagan realidad,
y solo continuar soñando,
para volverla a cambiar.


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Como flor de primavera
en mi vientre anidó,
con mi cuerpo sediento

de vida nueva,
dio alas a mi imaginación,
y como libre mariposa
revoloteando de flor en flor,
buscando entre todas ellas
la más hermosa flor,
la flor más bella.

Cada día que pasaba
aumentaba la imaginación,
él no paraba de crecer,
yo con ansia de conocer,
aunque con algunos temores
que sutilmente la ilusión
se encargaba con pasión
de alejar los nubarrones.

Imaginaba mi vida
como emprender un viaje incierto,
donde el cielo siempre amanecería
de un bello azul intenso.
Donde la luz inundaría todo
y donde todo brillaría,
orgullosa de sus logros,
orgullosa de su vida.
Sus penas y desengaños
consuelo les daría.
Sus sueños serian mis sueños
sus alegrías las mías
siendo mi hijo soñado
el sol de mis sueños,
el sol de mi vida.

 

Su primera mirada al mundo
fue como si el azar caprichoso
equivocando la ruta
me condenara sin retorno
a vivir irremediablemente
en un paisaje lluvioso.

Los días fueron pasando
la lluvia nunca cedía
tímidos rayos de sol
sus cortinas impedían.
Y llorando mi corazón
día a día se debatía
entre mi profundo amor
y mis soñadas alegrías.

Estrechado entre mis brazos,
soñaba que arrancaría,
las malas hierbas de su mente
y mías las haría.

Sus deslumbrantes ojos esquivos
fijos en mi quedarían,
y sus prisioneros tesoros
libertad yo les daría.

 

Entre mis brazos acunándolo,
a mis besos respondió,
con una dulce sonrisa,
que iluminándome la vida,
el velo lluvioso despejó.

Había estado tanto tiempo pensando
en lo que sería y no había sido,
había estado tanto tiempo soñando
con el paraíso perdido,
que no había apreciado
que el sol envidioso y celoso,
me había estado ocultando
la belleza que se encierra
en el paisaje lluvioso.

La lluvia por mí denostada,
sus cortinas de mis ojos
para siempre descorrió,
devolviéndome al hijo soñado,
que arrullado entre mis brazos
brillaba en el, ahora, azul del cielo
como mi mejor soñado sol.

Y volviendo la ilusión a mi vida,
el lluvioso paisaje comenzó,
a cubrirse lentamente,
del mejor soñado color.

Epílogo
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No siempre lo soñado
es mejor que la realidad,
hay realidades que obligan
a estar soñando,
obligan a soñar.
Pero si continuamos soñando
no apreciaremos la realidad
y podemos estar oscureciendo
el más bello sueño, que jamás
hayamos podido soñar. 

Poema de amor: Fuente cristalina





Solo tú



En tu fuente cristalina

sacié mi sed,

embrujada fui bebiendo

hasta que la sequé,

y como castigo divino:

 ¡jamás en otra fuente he podido,
saciar mi sed! 


 

domingo, 3 de mayo de 2015

Poema de amor: Estrella fugaz









Estrella fugaz




Como una estrella fugaz
por mi vida surcaste,
fue tan deslumbrante su fulgor,
 que aunque cruzaste el cielo en un instante
 me grabaste a fuego en el corazón,
 la estela de tu viaje errante.

Fue un destello, un resplandor,
 pero dejó huella tan grande
 que aún hoy día su impresión
 me recuerda la pasión
 desbordada a raudales.

Torbellino de sensaciones,
 manantial de agua fresca,
 mi deseo se cumplió,
y aunque a veces mire al cielo
y aunque a veces estuve ciega,
  tu brillo me descubrió,
que tenía al verdadero amor,
 con los pies sobre la tierra.

Si no hubieses existido,
 habría tenido que en el cielo  dibujarte. 


Si no te hubiese conocido,
 habría tenido que inventarte. 


sábado, 2 de mayo de 2015

Poema de amor, desamor: Tres rosas




Tres rosas



Tres rosas llevo clavadas
que me están quitando vida
sangrando por las heridas
una a una, gota a gota
de sus afiladas espinas,
que van marchitando el color,
y sumiendo en la pena
mi alma y mi corazón.

Tres rosas tengo clavadas,
una blanca, una amarilla y otra roja.

La primera desgarró mi piel,
la segunda trizas mi corazón,
la tercera aún más fiera
con más fuerza y pasión
de las entrañas pasó
desgarrándome el alma entera.

Una es de color blanco,
la que menos penetró.
La otra vestida de amarillo
la tristeza regaló.
La roja más traicionera
de mi corazón robó
el color que mi sangre tuviera
y que sin ningún pudor,
también arrebató mi alma
y a su alma dio color.

La rosa blanca apareció
con espinas en bandera
el día que la conocí
como rosa en mi puerta,
de la mano de un amado
muy amado amigo mío

compañero de mi vida
mi hermano y amado amigo.

La segunda con más fuerza
amarilla de tristeza
en mi corazón se clavó,
el día que ella dichosa
su boda me anunció,
abrazada de mi hermano
que feliz como yo debiera
yo en su lugar estuviera
no rabioso ni celoso de dolor,
teniendo que aprisionar
ilusiones y pasiones
que hasta entonces tenían alas
y volaban por los rincones
de mi alma atormentada.

La más traicionera rosa,
la que más me destrozó,
es la que siempre roja
roja siempre de pasión,
clavándome las entrañas
y regocijándose en su hazaña,
fue arrasando y destruyendo
desde el alma al corazón
y lo poco que allí quedó,
desde el corazón al alma.

Sedienta de dolor y sangre
continuó en mis heridas
con sus espinas voraces
hurgando en las abiertas
y abriendo nuevos cauces.
Cuando mi amado hermano
quiso que al altar la llevase,
ella, vestida de blanco,
ella, cogida de mi brazo.
Y delante del altar sagrado
a ella yo le entregase,
y con ella mi esperanza,
mi vida, mi corazón, mi alma,
y lo poco que de sangre
en mi cuerpo aún quedaba.

Tres rosas siguen clavadas,
una roja, una amarilla, una blanca.

 

Dicen que con el tiempo
el dolor va mitigando
pero el mío continua
por la heridas sangrando,
que las espinas día a día
sin tregua, sin descanso,
me siguen, clavando, torturando.

Sin posible libertad
prisionero en la cárcel,
que las rosas construyeron
para a mi corazón atraparle,
con sus barrotes de espinas,
con sus barrotes de sangre,
y para toda la eternidad
también mi alma,

presa quedase.


Tres rosas me quitan vida,
una blanca, una roja, otra amarilla.


En el lecho de mi muerte
las tres rosas están presentes,
no quieren sacar espinas
no quieren nada perderse,
orgullosas de su obra,
orgullosas y complacientes.

Pero la bella rosa blanca,
haciendo honor a su nombre,
va apiadándose de mí,
y un poco reticente,
va sacando de mi piel
una a una, sus espinas dolientes.

La triste rosa amarilla
aunque triste está dudando,
pero la blanca convincente
le ayuda y van arrancando,
una a una las espinas,
que dentro de mi corazón
la amarilla fue clavando,

la rosa roja de sangre
de todas es la más cruel,
pero un poco envidiosa
y sin nada que perder,
empieza a desclavar
las espinas una a una,
pero le cuesta llegar
a la que clavo profundamente
que ahora no puede sacar
y es la herida de muerte.
 

Por ella la muerte entra,
la vida por ella escapa,
porque es herida tan grande
que nadie ha podido sanarla.
Y esa espina clavada
que nadie ha podido sacarla,
esa a la tumba me lleva,
y es de la muerte mi compaña,
nunca pude desclavarla
porque se clavó en el alma.



Viendo que todo termina
las tres rosas despistadas,
no advierten que una mano
sus alargados cuerpos atrapa.
Y con las ultimas fuerzas
de la rabia desmedida,
voy arrugando su belleza,
las tres se van marchitando
con la sangre de mis manos
que las espinas malditas
en ella, de nuevo, están clavando.

Pero no siento dolor,
¡ahora son ellas las que gritan!
sus venas están sangrando,
y esta vez como vencedor,
les voy arrebatando vida y color

con las últimas gotas de mi sangre,
y del latido de mi corazón.
 

Tres rosas tenía clavadas,
una amarilla, una roja, una blanca.

En la muerte me acompañan tres rosas,
una blanca, una amarilla y una roja.


  

Poema: amada MADRE I




21 de Marzo 2015




La dama vestida de negro
 grabó tu esquela en mi alma,
 quisiera arrancarla, destruirla
 y volver a pensar en tu mirada
 empapada de vida
y no perdida en la infinitud de la nada.
¿Cómo puedo mi alegría recuperarla
sin pensar en la tragedia de tu agonía?
 ¿Cómo no llorarte cada día
si  no sé dónde buscarte,
si te he perdido madre mía?

No por sabido
se hace el camino más corto.
 No por esperado
 hallo consuelo en lo inevitable.
¡Estoy huérfana de madre!,
y la conciencia de tu eterna ausencia
 hace mi dolor
en el tiempo perdurable.

Sé que te he perdido
y no sé dónde buscarte.
Sé que te he perdido
y no sé dónde encontrarte.

Solo un pensamiento
esboza una sonrisa
en la tristeza de mi semblante:
 ¡”Te quiero mamá”!

¡y como siempre, lo sabes!