poema de amor: soñando

Mis deseos

Empezar a escribir es como enfrentarse a un lienzo en blanco donde, poco a poco, las palabras van tomando el color del que lo va leyendo guiado por la mano del que lo va narrando. Mi color favorito es la pasión del rojo pasando por el amor del rosa, bajando al suelo con la esperanza del verde y subiendo al cielo con el azul de los sueños y entre ellos enlazaré todas las tonalidades tejiendo palabras: soñadas, sufridas, deseadas, criticas, apasionadas, sentidas, amadas... a veces imaginadas a veces vividas, pero siempre, siempre ... ¡con amor tejidas!


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jueves, 18 de febrero de 2016

Poema de amor: Caminando








En el camino de mi vida,
tú, vas allanándome las cuestas,
arrancando cada piedra
ensanchando las veredas,
acortándome las distancias
haciéndome de curvas rectas.


Vas esparciéndome rosas
por donde quiera que fuera
y arrancando sus espinas
para que nada me hiera.


Y si alguna vez, me caiga
y espinas se me clavasen
sé que serán tus brazos quienes,
amorosamente, me levanten,
y tus manos, dulcemente,
una a una, las desclavasen.

Y sé que serán tus labios
quienes lamerán mi sangre
mitigarán mis heridas
y quienes mis heridas sanen.


Voy caminando por la vida,
sobre cada una de tus huellas.
¡No hay camino más hermoso,
que el que tu amor me refleja!





martes, 3 de noviembre de 2015

Poema: Día de todos los Santos






Hoy por vez primera,
deposité sobre una fría losa,
un ramo de rosas rojas,
con mi sangre en sus pétalos
y en sus espinas mi pena.

Hoy por primera vez,
he arrancado de mi interior
un ramo de rosas rojas,
depositado con todo mi amor,
sobre una fría losa,
junto con mi corazón.




viernes, 23 de octubre de 2015

Poema: Encrucijada








Encrucijada


Van consumiendo mis entrañas,
dos encendidos fuegos:
uno es rescoldo,
el otro llama,;
uno me acaricia,
el otro me abrasa.
Y paso la vida en una encrucijada:
anhelando que la llama sea rescoldo,
y que el rescoldo prenda en llamas.


Dos vientos azotan mi vida:
uno crea tormentas
el otro las calmas.
Con uno navego inquieta,
siempre con rumbo incierto.
Con el otro voy segura,
siempre me lleva a puerto.
Me paso la vida queriendo:
que las tormentas sean calmas,
y que las calmas, las agiten los vientos.

¡Ay!, quién pudiera,
fundir en un mismo sueño:
la certeza del amor,
el deseo de lo incierto,
la aventura de la pasión,
la belleza de un “te quiero”.


jueves, 27 de agosto de 2015

Poema de amor: Al desnudo ( primer amor)






(primer amor)


Ayer me ofreciste una flor
recogida en un beso,
y yo te regalé todo mi amor
envuelto en mi cuerpo.

Tú me devolviste el presente,
cubriéndome de besos,
recorriendo con tus labios
cada centímetro de mi piel
cada milímetro de mis senos.

Y yo te correspondí
fundiéndome en tus adentros,
embriagada en la calidez de tus labios
derritiéndome como el hielo.

Y sembramos de flores los prados
y el firmamento de estrellas
 recogiendo su luz y su aroma
como los más hermosos regalos,
con que nos deleita la tierra.

Y se fueron abriendo los cielos,
y apagándo los infiernos,
disipándose los miedos,
consumando los anhelos...
¡Y fuimos por unos instantes
el centro del universo!
.
Y no eras tú, ni era yo...
era toda la pureza del deseo y la pasión.

Y ni éramos dos,  ni éramos uno...
solo estaba nuestro amor... al desnudo.


martes, 21 de julio de 2015

Poema de amor: Amada madre III











Un  veintiuno de marzo,
del año presente,
la muerte me grabó con saña
en el corazón, en el alma,
en el pecho y en la frente
el estigma de su guadaña.

Sus ojos para siempre se cerraron.
Sus palabras enmudecieron.
El compás de su corazón
se perdió en el camino eterno.
Los pájaros cesaron sus trinos.
Se  nublaron los cielos.
Las flores se marchitaron.
El viento cortó sus vuelos.
La tierra dejó de girar.
El sol apagó sus fuegos,
la luna su  luz de reflejar. 
La vida perdió su duelo.
La oscuridad la envolvió en su manto,
Las nubes me acompañaron en el llanto,
y la vida y la alegría
dejaron paso al recuerdo y al quebranto,
despojándome del amor de sus brazos,
del consuelo de sus labios,
del cobijo de su regazo...
A las nueve y treinta del horario
se pararon los relojes
de todos los campanarios.

¡Y qué yo no daría
por poder borrar de un solo trazo
de todos los calendarios
ese fatídico día,
triste, lluvioso y amargo...
del veintiuno  de marzo!