A LA MEMORIA
DEL HOMBRE QUE DEBIÓ DE LLEGAR A SER.
Hoy mi
corazón llora,
hierve mi
sangre,
y mi voz la
levanto hoy,
cuando ayer
no debí callarme...
¡Pero ya
hoy es tarde!
Y me siento
de tu imagen culpable,
me siento de
ella verdugo,
me siento
impotente,
me siento...
la madre
de ese hijo
perdido
porque ayer
todos,
SÍ TODOS,
ayer pudimos salvarle...
¡Pero hoy
ya es tarde!...
¡Y que el
cielo nos perdone
porque yo no
puedo,
perdonar... ni perdonarme!
perdonar... ni perdonarme!
Duerme,
niño duerme...
..
.
.
